Diferencias entre energía renovable, sustentable y alternativa

El compromiso mundial de alcanzar cero emisiones netas en las próximas décadas, ha propiciado un crecimiento inusitado de las energías renovables, pues según previsiones de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) la participación de las renovables en el suministro eléctrico global pasará al 44% en 2040, principalmente a través de las tecnologías eólica y fotovoltaica.

Las energías renovables, son aquellas que se obtienen de fuentes naturales, son inagotables como son: la energía solar, eólica, hidráulica, mareomotriz (aprovecha las mareas para la generación de electricidad), geotérmica (aprovecha el calor del subsuelo) y undimotriz (aprovecha el movimiento de las olas del mar), entre otras.

La energía renovable, también es llamada sustentable, aunque ecologistas refieren que –aunque en menor medida- también causan impacto y contaminan el medio ambiente, tal es el caso de la energía geotérmica que puede llegar a ser muy peligrosa en el caso de que se arrastren hasta la superficie gases y metales tóxicos.

Los aerogeneradores de la energía eólica crean contaminación visual en paisajes y pueden convertirse en trampas para miles de aves que mueren en sus aspas.

Dentro de la energía hidráulica, las grandes presas de agua producen pérdidas cuantiosas en la biodiversidad de la zona donde se encuentran, en tanto que la energía mareomotriz, tiene costos muy altos que hacen poco viable su instalación.

La energía solar requiere complejos tratamientos para reciclar sus desperdicios y los procesos de manufactura aún son considerados ineficientes e implican el uso y la generación de múltiples productos y subproductos tóxicos que deben ser bien gestionados

En cuanto a las energías alternativas, son todas las fuentes que no implican la quema de combustibles fósiles (carbón, gas y petróleo) en las que se incluye la energía nuclear

Las energías alternativas se dividen en dos grandes grupos: renovables y nuclear, pero no hay mucha coincidencia en clasificar esta última dentro de las energías alternativas, pues al igual que los combustibles fósiles, se trata de un recurso finito, y además presenta problemas medioambientales importantes, como la gestión de los residuos radiactivos o la posibilidad de un accidente nuclear.

Los combustibles fósiles son recursos finitos, y se prevé el agotamiento de las reservas, especialmente de petróleo, además de que la quema de estos combustibles libera a la atmósfera grandes cantidades de bióxido de carbono (CO2), a que se le atribuyen ser la causa principal del calentamiento global.