Fast Fashion

La industria de la moda es de las que más contamina en el mundo, es responsable del 10% de las emisiones de dióxido de carbono y es la segunda industria a nivel mundial que más agua desperdicia en sus procesos. Los costos ambientales del consumo de ropa y moda en general superan por mucho los bajos costos de las marcas de fast fashion.

En siglos pasados, las marcas creaban colecciones según las estaciones del año. Además, estar a la moda era algo exclusivo para la élite, debido a los precios elevados de las maisons, o casas de moda. Resultaba imposible para un ciudadano común poder costear las prendas de dichas casas de moda, y tenían que conformarse con fabricar su propia indumentaria. Esta práctica es obsoleta hoy en día y la producción de prendas se ha acelerado considerablemente debido a las necesidades y preferencias de consumo de las personas. Al producir ropa de manera masiva, los precios se vuelven más accesibles para los consumidores. Es cierto que de este modo, los fabricantes logran cubrir la demanda, sin embargo, están dejando de lado tanto la calidad de los productos, como el cuidado al medio ambiente y la calidad de los materiales que utilizan.

El fast fashion se trata de una estrategia que se ha utilizado en el sector de la moda en los últimos años. Consiste en renovar las colecciones lo más rápido posible, elaborando prendas de acuerdo a los gustos y preferencias de los consumidores. La idea de lanzar colecciones en el menor tiempo posible, es que las personas tengan una nueva moda o tendencia que comprar. Esto se basa en un concepto llamada micro-temporadas, que tiene que ver con la capacidad de los monstruos del fast fashion de interpretar las preferencias y gustos de los clientes en un periodo determinado de tiempo.

Por otro lado, al lanzar productos adaptados a las necesidades del mercado, y con precios muchísimo más económicos que las grandes casas de moda, las marcas de fast fashion se aseguran de llegar a un número más elevado de compradores. Además, el hecho de que las colecciones estén renovándose constantemente genera FOMO (fear of missing out) o una falsa sensación de escasez en los consumidores, lo que los lleva a comprar diseños que les gusten en el momento en que los ven, ya que lo más seguro es que en los próximos días esa prenda se agote o sea reemplazada.

El modelo del fast fashion está causando un daño irreversible al planeta, debido a la contaminación del agua y el suelo con residuos tóxicos, al uso excesivo de energías no renovables, y a la contaminación del aire causado por los procesos en las fábricas. Es una situación alarmante, y lo más triste es que existe porque los consumidores lo respaldamos. Pero todavía no es demasiado tarde… podemos tomar varias medidas para modificar nuestros hábitos de consumo, como preocuparnos por los materiales de los que está hecha la ropa que compramos, elegir comprar prendas a marcas o diseñadores independientes, o darle un segundo uso a las prendas que dejamos de usar.