Agua

Desalinización, ¿el futuro del agua potable encuentra su solución en ella?

2022-02-01
El futuro del agua potable

Datos de la Organización de las Naciones Unidas, estiman que alrededor de 700 millones de personas en el mundo no tienen acceso a agua potable y se suman 1.8 millones que vivirán en grave escasez de agua para el 2025. Uno de los interrogantes para la población mundial es si la desalación de los océanos propiciaría ayuda para resolver la crisis mundial en la que vivimos. 

Según la Asociación Internacional de Desalinización o IDA por sus siglas en inglés, en el mundo existen unos 18 mil plantas desaladoras o desalinizadoras en el mundo, aunque, estas satisfacen solo entre el 1 y 3% de la necesidad del recurso a nivel mundial, esto estima Miguel Ángel Sanz, director de desarrollo estratégico de la compañía francesa Suez Treatment Infrastructure. 

Antecedentes en México

Fue en 1960 cuando se inició en nuestro país mediante destilación el proyecto de desalinización, sin embargo, la crisis petrolera retrasó los avances en el proceso. Fue así que la primera desalinizadora apareció en Baja California, considerada a nivel mundial gracias a su capacidad de 320 litros por segundo (lps), 27,648 metros cúbicos por día. 

Para el 2001, el Instituto Mexicano de Tecnología del Agua (IMTA), la capacidad operativa era de 52 mil metros cúbicos al día, un aproximado del 77.7% de la capacidad máxima de aquel año. En 2007, la IDA contó al menos unas 435 plantas en nuestro país, de las cuales 282 estaban operando. 

Entre 2012 y 2020, las autoridades ambientales autorizaron unas 120 instalaciones desaladoras, rechazando 6 solicitudes y otras 5 en evacuación. Según datos de generados por IPS en información pública, la mayoría de los nuevos proyectos se localiza en tres estados principales: Quintana Roo, Baja California y Baja California Sur.

En el 2019, un estudio publicado por el Instituto para el Agua, Medio Ambiente y Salud de la Universidad de las Naciones Unidas basado en Canadá, informó sobre la creciente generación de salmuera y sus efectos en el medio ambiente. De acuerdo a él, aquel año se obtuvieron 142 millones de metros cúbicos del residuo, es decir, por cada metro cúbico de agua purificada, se obtiene otro de salmuera.  

Durante el 2019, fue también anunciado por el presidente Andrés Manuel López Obrador, la construcción en la península de Baja California, de las dos nuevas plantas desalinizadoras en el estado. México cuenta ya con 400 potabilizadoras de agua, sin embargo, especialistas alertan sobre sus excesivos costos e impactos ambientales, aunado al estrés hídrico dispar que según Conagua, escasea en el norte del país y abunda en el sur. 

Aqueduct incluye 13 indicadores de estrés hídrico, entre ellos la disponibilidad de agua subterránea y su agotamiento, por mencionar dos de ellos; todo ello conduciendo a las autoridades nacionales y regionales a poner en la mira sus aguas salobres, dado que se cuentan con límites en los océanos del oeste, en el Pacífico y en el este, en el Atlántico. De acuerdo a la Política Nacional de Mares y Costas de México, contamos con 150 municipios en la costa. 

Cabe señalar que las técnicas básicas en desalación, consisten en la destilación térmica, para la cual el agua de mar debe calentarse hasta su evaporación, el vapor condensado forma agua dulce y el líquido sobrante se desecha de manera concentrada. Es una ósmosis inversa, en la que el agua es filtrada y luego bombeada a alta presión a través de membranas muy finas que solo permiten el paso al líquido y retiene la sal. Dicho proceso data de los años 60 en el cual, México fue uno de los pioneros, otros países como Arabia Saudita, lo usan en plantas como la Ras Al-Khair, una de las más grandes en el mundo. 

Para Aldo Saavedra Fenoglio, profesor del departamento de ingeniería química en la Universidad de Santiago de Chile, este es el futuro para la obtención de agua potable, la ósmosis inversa es un proceso de separación basado en la ósmosis natural, fenómeno que se verifica en los organismos vivos a nivel de sus membranas celulares. Tales membranas, permiten la difusión de agua desde una zona que se encuentra a baja concentración en solutos o sales a otra que se encuentra en mayor concentración. De esta manera se observa cómo el proceso revierte la ósmosis natural, demostrando su capacidad selectiva reteniendo el 99.5 de las sales disueltas, haciendo del líquido apto para el consumo humano, el riego agrícola y hasta los procesos industriales. 

Investigaciones del  Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), encontraron que con membranas de grafeno, se requeriría menos presión y por lo tanto menos energía. Otras investigaciones, aseguran que es posible usar nanotubos de carbono para la osmosis inversa, sin embargo, ambas innovaciones no han salido del laboratorio para pasar a la producción industrial. 

Previsión de retos en la desalinización del agua

Es indudable el reto que enfrentamos, puesto que el más importante de ellos es reducir el impacto ambiental. Para lograr agua limpia para nuestro consumo, la salmuera se vierte nuevamente al mar y, si está con altas concentraciones de sal debe ser disuelta y mezclar rápidamente al mar para disminuir su impacto en los ecosistemas marinos. 

Grupos ambientales en Estados Unidos han apuntado a otra problemática, cuando el agua captada del océano, arrastra a otros organismos como flora o fauna. Aunque en algunos países esto no se considera un problema, debemos contar con precaución para evitar que se arrastren los peces vivos y si es que pasa poderlos devolver. 

Figuras como el investigador José Luis Sánchez, profesor honorífico de la Universidad de las Seychelles, señalan que los costos energéticos en la desalación del agua de mar han reducido significativamente en los últimos 30 años, provocando consecuentemente su expansión en todas las zonas costeras alrededor del mundo con problemas de suministro. Su producción oscila entre el 0.1 céntimo de dólar el litro, lo cual es de dos a tres veces más costoso que el agua de buena calidad natural, costoso, más no excesivamente. 

América Latina ya tiene en la mira negociaciones para el proyecto más grande de toda América, en las playas de Rosarito en Baja California México. El contrato ya ha sido adjudicado con su primera fase en el 2020 que, pasará de 190 mil metros cúbicos por día a 380 mil para el 2024. 

La desalinización jugará un papel cada vez más importante como motor del desarrollo humano, siendo una alternativa vital y que por supuesto, requiere de políticas que permitan desarrollarla tanto a nivel de actividades económicas como de bienestar social, sobre todo para zonas en las que la escasez ya enfrenta sus primeros conflictos por abastecimiento.