Reciclaje

Reciclaje de plástico en mobiliario urbano: una nueva tendencia en sustentabilidad

2022-01-31
Reciclaje de plástico en mobiliario urbano

Ya se ha hablado mucho sobre la problemática que implica el plástico: la contaminación de mares, la crisis climática y lo dañino de los procesos de producción, sus altos costos sobre la naturaleza y la economía, etc. Pero muy poco se ha hablado de las soluciones que se implementan (o deberían implementar) para acabar con este problema de una vez por todas. 

Lo curioso es que, sí, existen iniciativas que buscan acabar con la crisis de los desechos de plástico, y entre ellas podemos encontrar proyectos muy interesantes, y que muchas veces son llevados a cabo por organizaciones y empresas privadas, en las que incluso la ciudadanía y la sociedad civil puede intervenir. 

En Grecia, por ejemplo, la organización The New Raw presentó Zero Waste Lab, una iniciativa que permite a los ciudadanos crear con plástico reciclado e impresión 3D mobiliario urbano de acuerdo a sus necesidades. En este proyecto, los ciudadanos no sólo crean nuevos elementos para sus localidades, sino que además aprenden sobre el proceso de reciclaje y sobre economía circular. Para la creación de las piezas, las opciones son tan versátiles que tienen la oportunidad de elegir formas, colores y personalizar el mobiliario a su gusto y necesidades propias y de la zona. El proyecto comenzó en el Parque Hanth en Tesalónica, y pretende reciclar hasta cuatro toneladas de residuos, equivalentes a la cantidad que generan al menos 14 familias en ese país. 

En el país Vasco un centro tecnológico llamado Tecnalia ha ayudado a varias empresas para desarrollar productos de WPC (Wood Plastic Composite) a partir de residuos plásticos. Este material es una mezcla entre madera y plástico con una ventaja que la madera tradicional no tiene: la durabilidad. Este material se puede usar en bancas de exterior y en revestimientos para islas de reciclaje que integra los factores de sostenibilidad, funcionalidad y estética. 

En Latinoamérica también existe esta preocupación por integrar los desechos plásticos al mobiliario urbano: en Argentina existe la fundación “Botellas de Amor”, que ha tratado 3 mil kilos de plástico de un sólo uso y los ha transformado en bancas, juegos infantiles, botes de basura, etc. La fundación tiene más de 80 puntos por todo Buenos Aires para recolectar las botellas en los que reciben hasta mil kg de recipientes plásticos, que son convertidos en sus plantas en mobiliario urbano para el disfrute de toda la comunidad. 

¿Y en México?

Nuestro país también se está integrando a estas tendencias, ya sea por iniciativa pública o privada por medio de organizaciones. Por ejemplo, la empresa holandesa PlasticRoad desarrolló una ciclovía infiltrativa, esto quiere decir que absorbe el agua pluvial y evita inundaciones, por lo que está pensada con un enfoque sustentable. Otro proyecto en Querétaro desarrollado por egresados de la universidad del estado llamado Kanso involucra desechos de cantera, concreto y envases. Gracias a esto, crean mobiliario urbano fabricado con hasta 60% de desechos recuperados. 

El plástico es un producto de un solo uso, que son desechados y terminan en el mar haciendo daño tanto a la naturaleza como a nuestra propia vida. Proyectos como estos no sólo le dan una segunda vida, sino que también generan un valor a las comunidades, mostrando los beneficios de una economía sustentable y circular que a la larga puede evitar los estragos de la contaminación y, por ende, de la destrucción de nuestro planeta.