Transporte de carga responsabilidad sustentable

El autotransporte carga a cuestas con una gran responsabilidad con el medio ambiente. En México, se estima que contribuye con el 86.2% de las emisiones totales del sector transporte. 

En definitiva el transporte de carga tiene un papel preponderante en la economía del País. Moviliza el 82 por ciento de la carga terrestre y el 56 por ciento de la carga nacional. Sin embargo, la contaminación que genera su actividad es alarmante.

De acuerdo con Katherine Blumberg, líder en México del Consejo Internacional de Transporte Limpio, un transporte de carga llega a emitir hasta mil veces más agentes contaminantes que un automóvil convencional

En México, las emisiones generadas se deben en gran medida a que las unidades generalmente son antiguas, oscilando entre los 20 a 30 años de uso. El costo de un vehículo de esta categoría no es barato, puesto que puede rondar sobre los 5,500 dólares.

El Gobierno nacional ha implementado medidas para tratar de frenar este problema. En 2019 arrancó el Programa de Transporte Sustentable que tiene como objetivo apoyar a instituciones mexicanas con el fin de reducir las emisiones contaminantes de la atmósfera.  

Con este programa, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) en conjunto con la Agencia Alemana para la Cooperación Internacional (GIZ) renovarían la flota vehicular a nivel local, darían capacitación sobre el tema, y aplicarían una norma de eficiencia de combustible para vehículos pesados, por mencionar algunas acciones. 

Algunos estados han resaltado los esfuerzos para reducir este daño. Por ejemplo, en el Estado de Jalisco se impulsó conjuntamente con Alemania, un concurso llamado Hack Última Milla: Transporte de carga sustentable. 

Éste tenía como objetivo diseñar una plataforma digital que mejorara la logística urbana que hiciera más eficientes las áreas de carga y descarga de mercancías para reducir las emisiones contaminantes.   

Aunado a los esfuerzos del Gobierno por resolver este problema, los fabricantes de transportes han buscado que los vehículos contaminen menos, no obstante, se enfrentan con obstáculos como los altos costos que esto implica. 

Lo ideal sería que los transportes tuvieran sistemas de inyección más complejos, materiales de alta tecnología, componentes que reduzcan las emisiones como compresor y recirculación de gases de escape, filtros, trampas de óxido de nitrógeno, entre otros.    

Para contrarrestar este problema, Europa aplicó una medida eficiente: los estándares de emisiones europeos para el transporte terrestre.

Esto se trata de aplicar una serie de directivas que obliguen al cumplimiento de los límites de emisiones de gases de escape por vehículos de combustión interna. 

Con la aplicación de estas medidas, los fabricantes que surten vehículos a la Unión Europea se ven obligados a aplicar la tecnología que permite tener pocas emisiones que no rebasen el límite.  

En el estudio Costo de las tecnologías de reducción de emisiones en vehículos pesados a diésel indica que las tecnologías vehiculares se señala que medidas como la anterior pueden reducir hasta 95% las emisiones de los vehículos pesados, tanto de partículas suspendidas como de óxidos de nitrógeno.