transporte publico

Dicen que un país rico no es aquel donde todos tienen auto, sino aquel donde las personas de clase acomodada usan el transporte público. Lamentablemente, en México estamos muy lejos de alcanzar esta utopía, pues de acuerdo con el INEGI, para octubre de 2021 circulaban en el país 34.3 millones de automóviles, es decir, casi uno por cada 4 habitantes. 

Aún cuando las ventas de autos vienen cayendo desde 2016, pareciera que el sueño de cualquier mexicano es comprarse su propio coche, pues este tipo de vehículos, mucho más que un medio de transporte, representan un factor de estatus, seguridad y éxito personal para casi todos los sectores de la sociedad. 

Esto se debe principalmente a que viajar en transporte público en cualquier parte del país, pero sobre todo en la Ciudad de México y el Estado de México, representa desde sufrir al menos dos o tres horas diarias de total incomodidad, hasta un verdadero peligro en determinadas zonas de la megalópolis. 

Según el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, tan solo en el Estado de México, en los primeros 10 meses del año se habían cometido 6 mil 097 robos a unidades de transporte público, de los cuales 5 mil 605 fueron de forma violenta, mientras en la Ciudad de México la cifra superaba los 2 mil 757 atracos al mes de septiembre. 

Pero si poner la vida en riesgo todos los días a cambio de llegar a nuestros trabajos, la escuela o cualquier actividad diaria no fuese suficiente, también tenemos que enfrentarnos a una infraestructura totalmente anticuada, incómoda e insuficiente para atender las necesidades de la población. 

Basta con ver las imágenes virales que llenan las redes sociales comparando las aglomeraciones de gente en algunas estaciones del Metro o el Metrobus con escenas dignas del infierno de Dante.

Incluso, en una de las imágenes más impresionantes, ocurrida en el Metro Pantitlán de la Ciudad de México, el 9 de mayo de 2019, las personas se tiran por las escaleras eléctricas para no quedar machacadas entre el mecanismo y la multitud.

La solución de las autoridades: apagar las escaleras eléctricas en las horas pico, en lugar de incrementar el número de frecuencias; y es que lamentablemente, el presupuesto del Metro se viene reduciendo desde 2019 y en 2021 fue apenas de 15 mil 081 millones de pesos. ¡La cifra más baja desde 2015! Lo cual quizá explique el accidente ocurrido el 4 de mayo de 2021 en la Línea 12 en el que fallecieron 20 personas y 80 más resultaron heridas.

Lamentablemente, en el interior del país las cosas no son muy diferentes, pues Monterrey y Guadalajara cuentan con un sistema de transporte masivo como el Metro, insuficiente tanto en cobertura territorial, como en frecuencias de viaje, dejando la movilidad urbana a empresas de concesionarios locales cuyos socios, en su gran mayoría, descuidan el mantenimiento de sus unidades que circulan sin documentación en regla, emitiendo una gran cantidad de contaminantes a la atmósfera. 

Finalmente, si a esto sumamos el desmantelamiento de la red de trenes de pasajeros iniciada en 1994 y el monopolio del transporte terrestre, que concentra entre unas cuantas empresas de autobuses la mayor parte de las corridas a nivel nacional, los ciudadanos no tenemos otro remedio que elegir entre un transporte público peligroso y contaminante o usar nuestro propio automóvil. Evidentemente preferimos usar el auto.

Nótese que a lo largo de todo el artículo jamás usé la palabra "costoso", pues día a día nos movilizamos en uno de los sistemas (por llamarle de algún modo) de transporte más BARATOS del mundo, remarcando en mayúsculas la palabra barato, porque el verdadero costo para concesionarios, autoridades, medio ambiente y sociedad vendrá a largo plazo y al final: lo barato siempre sale caro.  

Siempre he criticado las comparaciones de nuestra ciudad con otras capitales del mundo, pues los más de 22 millones de habitantes que concentra la Ciudad de México y su zona conurbada no se pueden comparar con la población de París, Madrid, Nueva York o Londres donde viven entre 2 y 9 millones personas respectivamente y donde aparentemente el transporte público funciona mucho mejor.

Sin embargo, existe una capital en Asia, en un país que participó y perdió la Segunda Guerra Mundial, donde dos de sus ciudades fueron devastadas por la bomba atómica y cuya principal zona metropolitana, habitada por 35 millones de millones de personas, tiene un transporte público tan eficiente, que plataformas como UBER fueron un fracaso debido a que las personas no las usaban. 

Tokyo concentra la megalópolis más grande del mundo y uno de los sistemas de transporte público más cómodos, eficientes y sustentables del planeta. La diferencia radica en la voluntad de sus gobernantes y la participación de sus ciudadanos para exigir mejores condiciones de vida. 

Hay quienes piensan que nos falta mucho en México para llegar a compararnos con este tipo de países, pero no debemos olvidar que somos la economía número 15 del mundo, apenas 12 sitios por debajo de Japón y que si no actuamos ahora, exigiendo a las autoridades que inviertan en un transporte público digno, eficiente, seguro y amigable con el medio ambiente, jamás viviremos la comodidad de llegar al trabajo en Metro, tranvía o autobús dejando el auto guardado en casa. 

Esperemos que aquí no necesitemos que nos caiga una bomba atómica para entrar en razón. 

Abramos el debate: Encuéntrame en twitter como @SoyJulioCesar